jueves, 27 de marzo de 2014

Salvador




Pelourinho


Cuando la corona portuguesa decidió emprender la colonización de Brasil, la primera localidad que se fundó fue Salvador de Bahía, el 29 de marzo de 1549. Su temprana fundación es una de las razones de que el centro urbano de la costa nordeste se convirtiera en uno de los principales focos de la trata de esclavos en Sudamérica. Como resultado, Salvador creció bajo la profunda influencia de portugueses, descendientes de africanos e indígenas por igual: una situación que contribuyó a la riqueza cultural que caracteriza actualmente a la ciudad.
La presencia de elementos africanos se deja sentir por toda Salvador, desde las rodas de capoeira (una mezcla de arte marcial y baile que llevaron a Brasil los esclavos africanos) en el mercado Modelo hasta el ritmo de los agogôs y atabaques (instrumentos de percusión) en los ritos del candomblé, una religión sincrética nacida en Brasil. Por su herencia africana, Salvador recibe el sobrenombre de Roma Negra.
Un atributo muy llamativo de Salvador de Bahía es su privilegiada tipografía, con una clara división entre la Cidade Baixa y la Cidade Alta ('la ciudad baja y la ciudad alta'), unidas ambas por uno de los atractivos turísticos más interesantes del lugar, el Elevador Lacerda. Pero el conjunto monumental más representativo de la ciudad es el Pelourinho, el casco histórico, con sus iglesias y vistosos edificios coloniales, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.
La capital del estado de Bahía, además de joya histórica y cuna de algunos de los artistas brasileños más destacados, ha crecido hasta convertirse en el centro económico del nordeste del país y su tercera ciudad más poblada, con unos tres millones de habitantes.

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