
Desde el clima subtropical hasta las costumbres culturales, Porto Alegre es considerablemente distinta de las demás capitales de estado brasileñas. Fundada en 1742 por inmigrantes procedentes del archipiélago portugués de las Azores, la capital de Río Grande do Sul se convirtió en el destino de miles de inmigrantes llegados de Portugal e Italia, al igual que muchas otras ciudades brasileñas, pero también de otros países europeos, especialmente Alemania y Polonia.
Además, dado que el estado se encuentra en el extremo meridional de Brasil, los gaúchos, como se conoce a los habitantes de Río Grande do Sul, comparten características culturales con sus vecinos de Argentina y Uruguay, desde la música tradicional hasta la costumbre de beber mate, infusión que en esta región se denomina chimarrão.
Porto Alegre se encuentra en la ribera oriental del río Guaíba, justo en el punto donde convergen otros cinco ríos, que forman la enorme Lagoa dos Patos ('la laguna de los patos'). El más de un millón de árboles que cubren sus 497 kilómetros cuadrados de superficie hacen de Porto Alegre una de las ciudades más verdes de Brasil, pese a ser el núcleo de la cuarta área metropolitana más poblada del país, con unos cuatro millones de habitantes. Más de 1,4 millones de personas viven dentro de los lindes de Porto Alegre.
Las temperaturas en Porto Alegre son mucho más templadas que en la mayoría de las capitales brasileñas, con una media anual de 19,5ºC e inviernos fríos, en los que a lo largo de la historia se han llegado a registrar nevadas y temperaturas bajo cero. No obstante, las cuatro estaciones están claramente delimitadas y durante el verano las temperaturas pueden superar ampliamente los 35ºC. La capital de Río Grande do Sul también es famosa por registrar uno de los índices de desarrollo humano más altos del país.
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