
El principal atractivo de la ciudad de Manaos es su propia ubicación, en la confluencia de los ríos Negro y Solimões, nombre con el que se conoce al Amazonas en este tramo de su recorrido. Las oscuras aguas del río Negro fluyen junto al turbio caudal del Solimões sin mezclarse a lo largo de más de 18 kilómetros, un fenómeno que constituye uno de los espectáculos más majestuosos de la cuenca amazónica.
Desde su fundación en 1669, Manaos se fue convirtiendo en la capital del estado de Amazonas, y finalmente en la metrópoli del Amazonas. En la actualidad, es la 12ª ciudad más poblada de Brasil, con algo más de dos millones de habitantes. Durante el siglo XX, pasó a ser una potencia económica gracias a la construcción del Polo Industrial de Manaos.
El clima ecuatorial de Manaos es otro de sus aspectos más interesante, con una temperatura media anual de 28ºC, una humedad de más del 80%, y dos estaciones muy bien definidas: la de las lluvias (de diciembre a mayo), y la llamada estación seca, de junio a noviembre, en la que las precipitaciones no son tan abundantes y las temperaturas pueden alcanzar los 40ºC.
En Manaos convergen la exuberante belleza natural, las tradiciones locales y el encanto de una vibrante metrópolis. La ciudad ofrece atractivos tan dispares como el Teatro Amazonas, un impresionante auditorio que alberga cada año el Festival Amazonas de Ópera, y el Boi-Manaus, la multitudinaria celebración del aniversario de la ciudad a los sones del típico boi-bumbá.
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